Bueno, no os lo había contado porque no tenía tiempo, pero os lo cuento ahora, que espero se haya terminado la maldición de una vez por todas.
La cosa empezó a comienzos de septiembre. Mi hermano acababa de hacer los exámenes de bachiller, de las pendientes y le habían dicho que tenía todo aprobado. Bien, pensareis, estupendo, felicidades. Esa semana echó plaza a tres sitios para hacer el módulo que le gustaba (o en su defecto, uno parecido. Cuál es carece de importancia ahora mismo).
Esa misma semana, a mediados, cumplió años. A partir de ese momento la rueda de la fortuna empezó a girar a la inversa. Los polos de volvieron a helar, el sol salió a media noche y la suerte de mi hermano (y de rebote la mía) dió un brusco giro de 180º.
El viernes compramos un juego para la PS2 (el que cité en el post anterior). La Play se pone en huelga y no le da la gana de leer el juego. A la mañana siguiente, y después de haberse documentado hasta el infinito (y más allá) mi hermano, junto con mi madre y yo (de apoyo moral) nos lanzamos al ruedo: decidimos desmontar la consola y limpiarla. El resultado: consola perdida. Cinco años de PS2 se fueron sin despedirse. En fin… duraba mucho. Ya compraremos otra, que total, si la mandamos arreglar a alguien seguro que se estropea otra cosa y no merece la pena.
A la semana siguiente, de lunes, mi madre, limpiando el cuarto de mi hermano, se da cuenta de que la tele (una tele de las de siempre, nueva, de dos años) ha dejado de dar imagen. Yo estaba de testigo: no se tocó nada, se estropeó ella solita. Ale, sin play, sin tele… ¡Sin manos! Mi hermano declara, con tono algo solemne pero riendo “Si se me jode el ordenador, mamá, ¡me tiro por la ventana!”. Por suerte, el ordenador de momento está sano.
Pero…
Con lo que cobro de la segunda nónima y viendo que no era demasiado cara, le regalo a mi hermano una PSTwo para soluconar el asunto. El técnico ha arreglado la tele, así que podremos jugar. De paso nos compramos el Sylmeria en la tienda y alguna otra cosa más.
Jeje… Llegamos a casa, lo conectamos todo, enchufamos los juegos y… La memory card de 16 megas, con tres años de partidas guardadas, las ligas editadas del pro y la nba y el gran turismo, etc. se corrompe y la perdemos. Y en la otra memory card apenas nos queda espacio: tenemos que borrar partidas si queremos jugar, y la criba no es nada fácil. Así que… con dolor, me deshago de algunas de mis partidas y él de algunas de las suyas, además de haber perdido para siempre esos casi 16 megas.
Y eso ha sido hasta hoy lo que nos ha pasado. Interesante, ¿eh? Es una serie de desdichas, aunque no sean demasiado catastróficas. Pero os aseguro que no sabíamos si reir o llorar: cada vez que se nos arreglaba una cosa o le poníamos solución, otra se estropeaba xD. Qué risa, je je. Y el que peor lo ha pasado ha sido mi hermano, claro, que encima se va a tener que quedar un año en blanco hasta que pueda pedir plaza de FP de nuevo (oficialmente ya es un parado en el INEM).
Para la siguiente entrada, le daré un repaso a lo que he ido viendo este verano de tele y de anime (y a lo que sigo viendo). Espero que sea pronto. Un saludo… ¡y esooooo!
EDITADO: la radio no va a funcionar durante unos días. Los de Fileden han hecho obras una vez más y me han fastidiado el chiringuito.
Las penas, con humor, no lo son tanto. n_n
Yep, qué gran verdad xD.
JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA